Fashion as a Weapon for Change

Vogue Runway. Chanel RTW Spring 2015

Fashion is such a complex industry that it can't be represented only by its most superficial layer. On the one hand, fashion is part of the consumer and capitalist culture that influences people to achieve happiness by a never-ending consumption of goods. But on the other, fashion conveys much more than just covering your body with clothes, fashion is in fact, a visual language without words.

There’s a proverb that goes “a picture is worth a thousand words” and I say “clothes are worth a thousand words”. It’s incredible the amount of meaning that a piece of clothing can have. For instance, pants marked a clear class difference during the French Revolution. The privileged classes wore culottes, whereas the working class aka the “sans-culottes” wore longer trousers. Pants also became a symbol of masculinity totally forbidden to women, and instead, they had to wear heavy dresses that deprived their liberty of movement. However, some women defied this absurd law so they dressed as men to gain power and be at their same level. It kind of reminds me of Mulan and how she used the power of fashion to dress up in masculine clothes to impersonate a man and become a warrior. Pants were the vehicle that women used to claim their power in society and defend their rights.

Another example is the beret, used by peasants to protect themselves from the rain due to the waterproof quality of the felt. Later, the beret was also adopted by the military and used colors as an easy identification to represent the sides they were fighting for. At the beginning of the 20th century, they were a fashion staple and in the 50s and 60s mainly worn by the bohemian elite. It also became a symbol of revolution and protest worn by The Black Panthers and other social activists seeking freedom. In short, fashion pieces like the beret and the pants were turned into tools for empowerment.

Just recently, the movement “Time’s Up” used the power of fashion to make a statement in the Golden Globes. The movement gives voice to millions of women who were and are constantly harassed and assaulted not only in the workplace but everywhere they go. All started with the brave testimonies of women working in the film industry who suffered sexual abuse. They spoke up about the inequalities and sexual harassment they received in this candy-coated industry. In order to support this cause, actresses wore a black dress to the award ceremony provoking a social movement around the world.

The fight doesn’t end up here. The fashion industry itself has contributed to different causes these past years. Chanel released a collection inspired by street protests and at the end of the show, all the models appeared carrying different signs as if they belonged to an actual demonstration. Last year, Dior sold the famous “We should all be feminists” T-shirt and this year’s fall collection is inspired by the Paris student protests from 1968. Balenciaga also presented this year his bet for the fall, including hoodies and T-shirts supporting the World Food Program. Even though they stated that the benefits will be donated to the organization, it still sounds contradictory when a fashion brand profits from these movements by creating a good image, it doesn’t sound very trustworthy.

However, I believe it’s a good idea that brands start this conversation with their consumers and spread good values even if they are not being totally honest with their intentions and profit from that good image. At the end of the day, you are the only one who is capable of making a change in the world and decide what is the best way to make it. 
Wikimedia Commons. Bloomers Club Cigar


La moda como arma reivindicativa

La moda es una industria tan compleja que no podemos definirla solo por su parte más superficial. Es cierto que, por una parte, la moda pertenece a la cultura consumista y capitalista que influencia a la gente a conseguir siempre un estado felicidad por medio del continuo consumo de bienes. Pero, por otra, la moda significa mucho más que cubrir tu cuerpo con ropa, la moda de hecho, es un lenguaje visual sin palabras.

Hay un proverbio que dice “una imagen vale más que mil palabras” y yo digo “la ropa vale más que mil palabras”. Es increíble todo el significado que una prenda de ropa puede llegar a tener. Por ejemplo, los pantalones durante la Revolución Francesa marcaron una clara distinción entre las clases privilegiadas que llevaban “culottes” y la clase trabajadora, los “sans culottes” que llevaban pantalones mas largos. Los pantalones también se convirtieron en un símbolo de masculinidad totalmente prohibido para las mujeres que solo podían llevar vestidos muy pesados que les privaban de todo movimiento. Sin embargo, algunas mujeres desafiaron esta absurda ley y decidieron vestirse como un hombre para adquirir poder y situarse en su mismo nivel. Me recuerda un poco a la historia de Mulán y como utilizó el poder de la moda para llevar ropa masculina y así hacerse pasar por un hombre para entrar en el ejército. Los pantalones fueron un vehículo que las mujeres utilizaron para reclamar su poder en la sociedad y defender sus derechos.

Otro ejemplo es la boina, usada por los campesinos para protegerse de la lluvia debido a la gran impermeabilidad de la felpa. Mas tarde, la boina fue adoptada por el ejército y usaban los colores de forma identificativa para representar el bando al que pertenecían. A principios del siglo XX, se convirtieron en la prenda de moda y en los años 50 y 60 llevado principalmente por la elite más bohemia pero también se declaró como símbolo de revolución y protesta utilizado por Las Panteras Negras y otros movimientos reivindicativos que buscaban la libertad. En definitiva, prendas de moda como la boina o los pantalones se convirtieron en armas de empoderamiento.

Hace muy poco, el movimiento “Time's Up” utilizó el poder de la moda para hacer toda una declaración de intenciones en los Globos de Oro. El movimiento da voz a millones de mujeres que fueron y están siendo víctimas de acoso sexual no solo en el trabajo, pero también en otros ámbitos. Todo empezó con los valientes testimonios de mujeres trabajando en la industria del cine que sufrían acosos sexuales continuos. Hablaron sobre las desigualdades y el acoso que reciben continuamente en esta industria tan edulcorada. Para apoyar la causa, las actrices llevaron un vestido negro a la ceremonia provocando un movimiento social por todo el mundo.

La lucha no termina aquí. La mismísima industria de la moda ha contribuido a diferentes causas estos últimos años. Chanel diseño una colección inspirada por las manifestaciones y al final del desfile, todas las modelos aparecieron con pancartas como si hubieran salido de una manifestación. El año pasado, Dior lanzó la famosa camiseta “We should all be feminists” (Todos deberíamos ser feministas) y este año ha presentado la colección de otoño inspirada en las protestas estudiantiles de Paris de 1968. Balenciaga también ha presentado este año su apuesta para la colección de otoño apoyando el Programa Mundial de Alimentos. Ya anunciaron que los beneficios serán donados a la organización. Aun así, suena contradictorio cuando una marca de ropa se beneficia de estos movimientos y así proyectar una buena imagen, no resulta muy fiable.

Sin embargo, pienso que es una buena idea que las marcas empiecen esta conversación con sus consumidores y fomenten los buenos valores incluso cuando no están siendo totalmente honestos con sus intenciones. Al final del día, tu eres el único que tiene la capacidad de cambiar el mundo y decidir cuál es la mejor forma de hacerlo.  

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